29 años después, el legado de Miguel Ángel Blanco sigue marcando nuestro compromiso
Hoy recordamos con dolor y firmeza a Miguel Ángel Blanco, víctima del terrorismo que aún nos interpela como sociedad. Su secuestro y asesinato por ETA hace 29 años no es solo historia, sino un ejemplo de cómo la violencia busca dividirnos y manipularnos.
El acto en Santander, con la lectura del manifiesto y la ofrenda floral, nos recuerda que la lucha contra el terrorismo no termina. Nos invita a reflexionar sobre la importancia de mantener viva la memoria y la verdad, para evitar que el miedo o la manipulación vuelvan a socavar nuestra democracia.
Para los ciudadanos, esto significa que la libertad y la justicia requieren una vigilancia constante. No podemos permitir que el olvido o la mentira dejen espacio a quienes quieren justificar o relativizar la violencia. La historia nos muestra que solo enfrentando la verdad, podemos construir un futuro en paz.
Este compromiso también implica que cada uno de nosotros debe estar atento y ser solidario con las víctimas y sus familias. La memoria activa de Miguel Ángel Blanco y de las víctimas del terrorismo nos ayuda a fortalecer los valores democráticos en nuestra vida diaria, en el trabajo, en la escuela y en la calle.
¿Qué puede pasar ahora? La sociedad debe seguir exigiendo justicia, sin atajos ni concesiones a los que buscan manipular el pasado. Los afectados y las instituciones deben mantener viva la lucha por la verdad, para que nunca se olvide qué costó defender la libertad y qué significa respetarla cada día.