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Cantabria 30 de Marzo de 2026 · 18:19h 4 min de lectura

Audiencia de Cantabria inicia investigación sobre la denuncia de violación presentada por una joven de Zaragoza y su amigo.

La Audiencia Provincial de Cantabria ha decidido abrir una investigación sobre una joven de Zaragoza que denunció haber sido víctima de sumisión química y violación en el verano de 2024 en Santander. La mujer se encontraba en la ciudad para asistir a una convención de la inmobiliaria Tecnocasa, donde trabajaba a través de una franquicia, de la que fue despedida poco después de hacer la denuncia.

En el mismo fallo, el tribunal ha decidido que se inicie un procedimiento contra un amigo de la denunciante, quien actuó como testigo en el caso, del que se sospecha que ha proporcionado información falsa. Este auto, previamente informado por 'El Diario Montañés' y al que ha tenido acceso Europa Press, también implica el archivo de la causa contra el hombre que había sido denunciado inicialmente.

A finales de 2024, la jueza que llevaba el caso en el Juzgado de Instrucción número 3 de Santander ya había puesto fin a la investigación luego de que varios testimonios y evidencias forenses, que negaban la existencia de sumisión química, fueran presentados en su favor. La magistrada también había solicitado que se dedujera testimonio a la denunciante y su amigo por un posible delito contra la Administración de Justicia.

El abogado defensor del hombre denunciado, Fernando Pamos de la Hoz, argumentó que no había pruebas que sustentaran las acusaciones de la joven, subrayando que "no existe indicio alguno" de la mencionada sumisión. La falta de evidencias y la valoración de las pruebas llevaron al tribunal a concluir que las denuncias no eran válidas desde un punto de vista penal, lo que fue confirmado por la Audiencia Provincial de Cantabria, que ahora también se dirige hacia la acusadora.

En un reciente pronunciamiento, la Fiscalía de Cantabria sostuvo que existía razón suficiente para archivar el caso contra el denunciado, citando la inconsistencia en la narrativa de la joven y sugiriendo que su denuncia podría haber sido motivada por el despido que había sufrido. Además, se informa que la mujer podría enfrentar un juicio en Zaragoza por un supuesto delito de denuncia falsa en contra de su compañero.

El hombre acusado de la supuesta sumisión química ha expresado su intención de reclamar una pena de al menos cuatro años de prisión para la joven por denuncia falsa y otro cargo relacionado con la integridad moral, además de demandar 250.000 euros en indemnizaciones por los daños a su imagen y reputación provocados por lo que considera una acusación calumniosa.

Por su parte, la joven ha enfrentado una condena en la Audiencia Provincial de Zaragoza por un delito menor de amenazas, relacionado con su intento de coacción a su jefe a través de la amenaza de una denuncia falsa de agresión sexual tras su despido.

Los hechos en cuestión tuvieron lugar en junio de 2024 en Santander, donde la joven asistía a una convención de Tecnocasa. En su denuncia presentada días después ante la Policía Nacional, la joven relató que tras asistir a una fiesta consumió una única bebida, pero despertó horas más tarde en su habitación de hotel, supuestamente víctima de una violación, con signos de haber sido sujeta y sin recordar lo sucedido durante un amplio período.

Tras regresar a Zaragoza, se sometió a pruebas que revelaron la presencia de cocaína y benzodiacepinas en su sistema, lo que la llevó a buscar atención médica en un hospital local. En este contexto, se activó un protocolo de atención a la violencia sexual, que condujo a una investigación por parte de la Unidad de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM) de Zaragoza.

No obstante, los informes elaborados tanto por la UFAM como por forenses del Instituto de Medicina Legal de Cantabria concluyeron que no se encontraban elementos que probaran la existencia de sumisión química, tras analizar todas las evidencias disponibles.

Los análisis incluyeron grabaciones de las cámaras de seguridad del hotel, que muestran la llegada de la joven y el denunciado la noche de los hechos, así como su comportamiento normal al ingresar al alojamiento. Los expertos respaldaron sus hallazgos afirmando que no había evidencias de amnesia ni de un estado que redujera su voluntad, dado que se la vio desplazándose de manera autónoma y recordando el número de su habitación.

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