La inseguridad en Cantabria presenta un panorama mixto, con un ligero incremento del 0,6% en la criminalidad hasta junio de 2025, alcanzando un total de 12.367 delitos registrados. Sin embargo, los datos revelan un aumento notable en ciertos delitos, particularmente en el ámbito digital, donde los ciberdelitos han crecido un 14,1%, y los robos con violencia e intimidación han aumentado un 9,1%. En contraste, las agresiones sexuales han reducido su incidencia, con una disminución del 8% en el mismo periodo.
A pesar de este aumento regional, a nivel nacional se ha observado una caída del 0,9% en la criminalidad durante el primer semestre del año. No obstante, las estadísticas indican que las violaciones siguen en ascenso, incrementándose en un 7% en comparación con 2024. Este contexto plantea un desafío para las autoridades, quienes deben balancear las medidas de seguridad pública con la atención a las problemáticas sociales subyacentes.
En un análisis del informe del Ministerio del Interior, se destaca que la cibercriminalidad es la que más ha crecido en Cantabria, con 3.602 incidentes, en los que el 12% son estafas online. Asimismo, los robos con violencia han alcanzado un total de 108 casos, lo que subraya una preocupación creciente sobre la seguridad en el espacio público.
Los datos también muestran que algunos delitos han disminuido en gran medida, incluyendo un descenso del 38% en robos de vehículos y un 37,7% en delitos relacionados con el tráfico de drogas. Esto sugiere que ciertas iniciativas de control han tenido éxito, a pesar del aumento en otros tipos de delitos.
En términos geográficos, las cifras de criminalidad han caído en municipios como Camargo (9,5% menos), Castro Urdiales (3,5% menos) y Torrelavega (6,4% menos). Sin embargo, en ciudades como Santander y Piélagos, las estadísticas muestran un incremento alarmante de la criminalidad del 6,1% y 2,6%, respectivamente. Esto podría indicar una necesidad de revisar las estrategias de seguridad en estas áreas.
La tendencia general a la baja en homicidios y delitos contra el patrimonio es optimista, pero la realidad de las agresiones sexuales al alza es preocupante. Según el Ministerio, los delitos de agresiones sexuales con penetración han aumentado un 7%, lo que podría reflejar un cambio en la conciencia social hacia estas denuncias, impulsado por iniciativas de sensibilización y apoyo a las víctimas.
A pesar de que muchos delitos violentos han estado bajo control, el tráfico de drogas ha experimentado un ligero aumento del 0,8%, lo que la autoridad adjudica en parte al trabajo proactivo de las fuerzas de seguridad. Esto resalta la complejidad del fenómeno delictivo y la necesidad de seguir invirtiendo en políticas efectivas y concertadas.
La cifra de homicidios consumados ha bajado notablemente (8,6%), pero se ha observado un aumento en los intentos de homicidio, lo que puede señalar un incremento en la violencia en algunos sectores. También se han reportado 53 secuestros, una cifra que representa un aumento del 5,3% y que merece atención urgente por parte de las autoridades competentes.
A nivel de delitos patrimoniales, el informe indica una tendencia a la baja, con los robos con fuerza a domicilios cayendo un 11,9% y una mejoría general en el control del robo de vehículos (-4%). Sin embargo, los hurtos permanecen en una cifra alta, con 310.289 casos, lo que subraya una necesidad de atención continua a la seguridad pública y los mecanismos de protección ciudadana.
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