El pasado martes, la Cabaña Verónica, ubicada en la vertiente cántabra del Parque Nacional de Picos de Europa, registró una de las mañanas más frías del invierno, con temperaturas que alcanzaron los -6,2 grados centígrados, posicionándose como la séptima más baja del territorio nacional.
De acuerdo con los datos proporcionados por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), esta cifra se encuentra a poco más de dos grados de la mínima nacional, que fue registrada en Padrollano, Sierra Nevada, donde el termómetro descendió hasta los -8,5 grados. En el lado opuesto, la localidad de Mogán, en las Islas Canarias, disfrutó de un clima cálido, alcanzando los 18,5 grados centígrados como la máxima del día.
En la región, la situación climática fue variada, con el sur de Cantabria experimentando temperaturas bajo cero. Así, en Reinosa se registraron -4,3 grados, mientras que Cubillo de Ebro en Valderredible marcó -3,1 grados. Otras localidades como Alto Campoo y Polientes también vivieron temperaturas negativas, con -2,7 y -2,0 grados, respectivamente.
Por el contrario, en la costa cántabra, la noche se caracterizó por temperaturas más suaves. Castro Urdiales se destacó como la localidad más cálida de la comunidad con 11,7 grados, seguida de Santander, que alcanzó los 10,6 grados, evidenciando un contraste notable entre el interior y el litoral.
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