En Santander, el 20 de enero, se han encendido las alarmas en ICT (Industrias Cántabras de Torneado), ubicada en el polígono industrial de Trascueto. El comité de empresa ha denunciado la intención de la dirección de implementar un ERE que afectaría a 20 de sus 120 trabajadores, un movimiento que, según los representantes sindicales, carece de fundamento en una firma que ha mostrado señales de rentabilidad en sus operaciones hasta ahora.
Álvaro Martínez, presidente del comité y miembro de CCOO, ha calificado el ERE propuesto como "injustificado y desproporcionado". Resaltó que, a pesar de algunas excepciones, la compañía ha logrado beneficios en ejercicios recientes. Además, Martínez indicó que la dirección ha reconocido tener perspectivas de trabajo y que está explorando nuevas oportunidades en sectores emergentes como el armamentístico y el de bicicletas eléctricas.
El sindicalista también ha apuntado que la actual baja en la producción es "puntual" y no justifica medidas drásticas como despidos permanentes. En la primera reunión de la mesa de negociaciones, el comité presentó una alternativa viable: un ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo), que consideran la mejor opción para manejar la situación actual sin sacrificar puestos de trabajo ni debilitar la base industrial de ICT.
CCOO ha señalado que ICT es una empresa familiar, en parte propiedad de Alberto Gómez Otero, presidente de Pymetal, la organización empresarial del metal en Cantabria, quien también lidera las negociaciones del convenio del sector. Esta firma se especializa en el mecanizado y torneado de precisión, desempeñando un papel significativo en el sector industrial de la región y con una fuerte conexión a la automoción, además de contar con una planta en Rumanía, Deyco, que podría estar vinculada a la carga laboral de Cantabria y el ERE en cuestión.
El comité ha puesto de manifiesto que ICT ya realizó 11 despidos en agosto pasado, un indicativo de una tendencia hacia la reducción continua de personal. Existe una creciente inquietud sobre la posibilidad de que la dirección busque trasladar la producción a Rumanía, donde los costos de mano de obra son considerablemente más bajos. "Nuestra incertidumbre es total; tememos que la verdadera razón detrás de estos despidos sea esa", afirmaron.
Después de las asambleas informativas celebradas el lunes, los trabajadores han decidido llevar a cabo movilizaciones, comenzando con una huelga de una hora por cada turno el próximo 29 de enero. Martínez ha enfatizado la necesidad de proteger los empleos, argumentando que "no se puede despedir a 20 personas cuando la empresa admitió que habrá trabajo en los años venideros y existen alternativas para preservar los empleos". Por ello, el comité está decidido a utilizar todas las herramientas a su disposición para oponerse a este ERE.
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