El panorama laboral en Cantabria ha tenido un cambio drástico en los primeros siete meses del año, impulsado por una serie de conflictos significativos entre los trabajadores y diversas instituciones. La lucha de los docentes por una mejora en sus salarios, las repercusiones del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en la planta de Bridgestone en Puente San Miguel, así como las protestas relacionadas con el convenio del sector metalúrgico, han llevado a que las jornadas no trabajadas debido a huelgas alcancen la alarmante cifra de 6.395. Esta cifra supera en más de 13 veces los 276 días perdidos por el mismo concepto en el año anterior, marcando un asombroso aumento del 1.243%, tal como reflejan los datos ofrecidos por el Instituto Cántabro de Estadística (ICANE).
Además, la movilización de los trabajadores ha aumentado de forma significativa, con un total de 7.507 personas participando en huelgas entre enero y julio. Este número es 28,4 veces mayor que el registrado en el mismo lapso de 2024, lo que representa un incremento del 2.743% en la involucración de los trabajadores en acciones de protesta.
Sin embargo, hay que destacar que durante el mes de julio se observó una notable disminución en la actividad de huelgas, tanto en el número de jornadas no trabajadas como en la participación de trabajadores. Se registraron únicamente 18 días sin labor y 37 participantes, cifras que contrastan drásticamente con los 233 días y 68 participantes en julio de 2024, lo que representa una reducción del 92,3% y del 45,5%, respectivamente.
El mes de mayor agitación laboral se reportó en abril, donde se produjeron 3.625 jornadas de trabajo no realizadas y un número igualmente elevado de 3.621 trabajadores en huelga. En el otro extremo, los meses de febrero y marzo fueron notablemente más tranquilos, con apenas 80 y 116 jornadas no trabajadas, respectivamente, por parte de 64 y 36 personas que decidieron participar en las protestas.
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