Familiares del acusado de abusar de su sobrina niegan los hechos aduciendo que nunca se encontraban a solas.

Familiares del acusado de abusar de su sobrina niegan los hechos aduciendo que nunca se encontraban a solas.

Familiares del acusado de abusar sexualmente de su sobrina desde que tenía tres años ven "imposible" los hechos denunciados porque el hombre y la niña "nunca" estaban a solas, ni tampoco los demás miembros de la familia, toda vez que a la pequeña "siempre" la acompañaban sus padres o abuelos maternos.

Así lo han manifestado este miércoles varios testigos de la defensa en la segunda sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Cantabria contra el procesado, que se enfrenta a ocho años de cárcel y 10.000 euros de indemnización que pide el fiscal.

Según la acusación pública, los hechos sucedían cuando la pequeña -que reside en Barcelona- iba de vacaciones a casa de sus abuelos de Cantabria, y el procesado aprovechaba esas estancias para realizarle tocamientos mientras la bañaba o cambiaba el pañal y el pijama.

Señala también esta parte en su escrito que incluso llegó a introducirle los dedos en la vagina el día de su comunión, cuando tenía nueve años y con la excusa de darle un regalo la llevó a la habitación donde él se hospedaba para abusar de ella.

Los allegados del procesado, que en el arranque de la vista negó los hechos y achacó la denuncia a motivos económicos -la acusación particular pide 100.000 euros por los daños morales causados además de doce años de prisión-, han coincido con él en esto último.

Así, el padre del acusado ha aludido al interés por el "dinero" que tendría su otro hijo, el padre de la niña, y por quien no pondría "la mano en el fuego", aunque sí lo haría por el que se ha sentado en el banquillo. "Lo único que ha hecho es ponernos mal y destrozar la vida de mi hijo", se ha lamentado.

Este hombre no cree que su hijo haya cometido los hechos denunciados y ha apuntado incluso al abuelo materno, al asegurar que era quien se ocupaba de asear a la menor: "El que se encargaba de la cría era el abuelo de Barcelona", ha dicho.

Entre otras cosas, se ha referido al momento en el que les comunicaron los supuestos abusos, y ha expresado al respecto que fue como si a él y su esposa les hubieran "clavado un puñal", mientras que -ha comparado- su nuera (y madre de la niña) estaba "sonriente" pues, según sus palabras, les habían "cargado la mochila" a ellos.

En relación a los hechos investigados, que ha tachado de "película", el padre del acusado ha negado que su hijo y su nieta coincidieran la noche en que presuntamente tuvo lugar el primer episodio, según el relato de la joven -ahora tiene 19 años- y que ratificó ante el tribunal.

Tampoco recuerda haberle visto duchar o bañar a la pequeña, ni en su casa ni en la del procesado, y "menos" estando su hijo a solas con ella, pues la niña siempre estaba con sus padres. "Nunca hemos podido coger a la cría sola", ha zanjado. Y respecto al día de la comunión, ha afirmado que después de la celebración llevó a su nieta a jugar al parque, lo que contrasta con la versión de la chica.

El otro abuelo, el materno y que ha testificado por videoconferencia, ha dicho recordar que aunque "normalmente" eran las abuelas quienes cuidaban y atendían a la menor, el acusado era "muy cariñoso" con ella y la llevaba "a veces" dentro de casa para ducharla y cambiarla, por ejemplo, después de bañarse en la piscina, a lo que ella -ha contrapuesto- "se negaba: no quería estar con él".

La mujer del enjuiciado ha asegurado que tiene "clarísimo" que es "imposible" que hayan sucedido los hechos denunciados, porque su marido y su sobrina "nunca" han estado "solos", así como tampoco la niña, que "jamás" estaba sin sus padres o sus abuelos maternos.

Ha detallado que la menor estuvo "cuatro veces" en su casa y se bañó allí en "dos" ocasiones, pero junto a su hijo pequeño y en presencia de ambos adultos. Y tras salir del baño, fue ella quien se encargó de secarle el pelo, peinarla y vestirla.

Acerca de la relación del procesado con su hermano y padre de la denunciante, esta testigo también ha indicado que era "prácticamente inexistente" ya que "nunca" han tenido "ninguna" ni se han llevado "bien", aunque sí han compartido celebraciones familiares.

De su esposo ha destacado que es "muy niñero" y ha expresado al respecto que el nacimiento de la niña fue "una locura", pues era su primera sobrina, negando en cualquier caso que haya tenido problemas con los pequeños de la familia, sino "todo lo contrario".

Del día de la comunión, ha señalado que tras la comida fueron "todos" a los apartamentos familiares, indicando que la niña estaba "enfadada" porque quería al parque y "nadie la llevaba", a lo que accedió el abuelo materno, como ha corroborado una hermana de este último que también ha testificado.

En la vista ha comparecido además una prima del procesado que desde hace "bastante tiempo" no guarda relación con él, que ha declarado que se enteró de que la niña habría sufrido abusos "por parte de un familiar" y "además de bullying", mediante una llamada telefónica de la madre de la menor, que no la dio más detalles al respecto y a la que apreció "nerviosa".

Y aunque inicialmente se lo creyó, con el tiempo le surgieron "dudas" por cosas que no le "encajan", como por ejemplo que la progenitora de la víctima "siempre se quejaba" de que no quedaban ni veían al acusado cuando venían a Cantabria.

De la comunión ha aseverado igualmente que la niña fue al parque con el abuelo paterno, por lo que lo denunciando no le "cuadra en absoluto" con lo que ella vivió ese día. "Desde luego no fue eso", ha zanjado.

También ha coincidido en que los dos hermanos no se llevaban como tal, "ni de adultos ni de niños", y que su relación no ha sido "fluida", sino "mala". De la víctima ha aludido a "problemas" que, según le refirieron, tenía en el colegio y le llamó la atención un comentario que ella hizo una vez acerca de que "nunca había tenido "amigas", pues siempre estaba con sus padres y abuelos, es decir, rodeada de adultos.

Otra familiar -la

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Cantabria