**SANTANDER, 5 de febrero** — La reciente identificación de fisuras en la cubierta del aparcamiento subterráneo de la plaza Pombo ha llevado a la clausura de aproximadamente 20 espacios de estacionamiento distribuidos en las dos primeras plantas del edificio. Además, se ha decidido vallar una área de 250 metros cuadrados del espacio público circundante como medida de precaución.
Estas acciones responden a los protocolos "preventivos" establecidos por el Ayuntamiento de Santander en colaboración con Empark, la empresa encargada de la gestión del aparcamiento. Como parte de esta respuesta, se ha programado un reforzamiento estructural de la cubierta afectada.
Las fisuras fueron detectadas por primera vez el pasado 24 de enero, afectando a siete casetones del techo, pero el número ha aumentado a diez desde entonces, según lo comunicó el Ayuntamiento a Europa Press.
El miércoles, Empark dio inicio a las obras para fortalecer la estructura de la cubierta, que presenta fisuras menores cerca del ábaco de descarga de dos pilares, tal como explicó Agustín Navarro, concejal de Fomento.
Tras el hallazgo inicial, los técnicos municipales realizaron una inspección rápida y concluyeron que no era necesario tomar medidas urgentes, aunque recomendaron llevar a cabo un seguimiento constante de la situación y solicitaron un informe técnico completo sobre el estado estructural del aparcamiento. Empark también ha solicitado un análisis técnico adicional.
A medida que avanzaba el proceso de evaluación, los expertos han observado que las fisuras han crecido, lo que ha llevado a la decisión de inhabilitar preventivamente una veintena de plazas de aparcamiento, ubicadas bajo la zona en cuestión. Los usuarios afectados han sido trasladados a otras áreas del aparcamiento para garantizar su seguridad.
En respuesta a la situación, se están implementando medidas provisionales para asegurar tanto los casetones perjudicados como aquellos de la segunda planta. Además, se ha decidido vallar una superficie de 250 metros cuadrados que supera la zona afectada, con el fin de evitar el acceso de vehículos de servicio.
El concejal de Fomento destacó que estas acciones son parte de una serie de medidas preventivas en espera de los reportes técnicos que determinarán las causas de las fisuras y guiarán las reparaciones necesarias.
Este aparcamiento subterráneo se inauguró en el contexto de la transformación urbana de la zona, que comenzó en 1988 con el objetivo de peatonalizar el entorno. En 2008 se llevaron a cabo reformas adicionales en la instalación, que cuenta con un total de 330 plazas, incluyendo un acceso exclusivo para residentes, manteniendo la estructura original del aparcamiento.
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