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Cantabria 27 de Marzo de 2026 · 15:24h 2 min de lectura

Imponen una multa de 1.920 euros y prohibición de tenencia de animales a hombre por agredir a un perro.

En un hecho que ha generado gran indignación, el Tribunal de Instancia de Santander ha dictado sentencia contra un individuo que agredió a un cachorro de husky siberiano, condenándolo a pagar una multa de 1.920 euros. El agresor, al ver al pequeño can acercarse a sus perros de raza pequeña, decidió golpearlo en dos ocasiones con un palo.

A pesar de que la sentencia aún no es definitiva y puede ser apelada ante la Audiencia Provincial, la juez ha calificado el acto como un delito de maltrato animal. Además de la multa, se le ha impuesto una inhabilitación de un año y medio para tener animales y realizar cualquier actividad relacionada con ellos.

La juez también ha ordenado que el agresor compense al dueño del cachorro y a su madre con 275 euros en concepto de daños morales, subrayando el sufrimiento no solo del animal, sino también de las personas que lo acompañaban. La madre del perro padeció una crisis de ansiedad debido a lo ocurrido, evidenciando el impacto emocional que estos actos de violencia generan en el entorno humano.

Adicionalmente, el condenado estará obligado a cubrir los gastos médicos del cachorro y las sesiones de adiestramiento necesarias para ayudarlo a superar el miedo que ha desarrollado hacia las personas que portan objetos similares a un palo. Este tipo de tratamientos son esenciales para restaurar la confianza del animal y garantizar su bienestar.

Los hechos probados indican que el hombre agredió al perro en su lomo, causándole heridas y dolor en su costillar, lo que requirió tratamiento con antiinflamatorios. La acción violenta fue interrumpida por la madre del propietario del cachorro, quien se opuso firmemente al maltrato y recriminó al agresor por su brutalidad.

La magistrada ha sustentado su fallo en las declaraciones de testigos presentadas durante el juicio, así como en la confesión del acusado, quien intentó justificar su agresión al afirmar que el perro iba a morder a sus mascotas. Sin embargo, la sentencia deja en claro que no había justificación para su comportamiento, ya que todos los testigos concordaron en que el cachorro no presentó ninguna actitud agresiva hacia los demás perros.

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