La situación política en Cantabria ha tomado un giro inesperado tras la reciente aprobación de una enmienda que devolverá el proyecto de Presupuestos para 2026 al Gobierno regional del Partido Popular. Esta decisión fue posible gracias a la unión de los votos de los partidos de la oposición: PRC, PSOE y Vox, quienes lograron sacar adelante una enmienda global.
A pesar de que cada uno de estos grupos había presentado sus propias propuestas de enmienda a la totalidad, solo se ha llevado a votación la del PSOE. Esta fue la primera en ser registrada y, al obtener el apoyo del PRC y Vox, fue aprobada. La presidenta del Parlamento, María José González Revuelta, estableció que una vez que la enmienda del PSOE fue validada, no era necesario proceder con la votación de las otras dos propuestas.
Minutos antes de esta decisión, Vox había decidido retirar su enmienda, mientras que el PRC argumentó que, al haber pasado la propuesta del PSOE, las enmiendas restantes quedaban innecesarias. La votación de la enmienda del PSOE se llevó a cabo de manera nominal, comenzando con el diputado regionalista Javier López Estrada.
El resultado fue contundente: 18 votos a favor, incluyendo los de los socialistas, regionalistas y Vox, frente a 16 en contra, que correspondieron a los miembros del PP y al diputado no adscrito Cristóbal Palacio. Esta votación marca un momento singular, ya que Cantabria comenzará el año 2026 sin un presupuesto aprobado, algo que no sucedía desde 2017, cuando el bipartito PRC-PSOE estuvo al mando.
La aprobación de la enmienda y la posterior devolución del presupuesto han evidenciado una curiosa alineación de fuerzas políticas, con partidos que teóricamente tienen posturas divergentes uniendo fuerzas durante el debate en el Parlamento. Los representantes de la oposición han instado al Gobierno a reiniciar el proceso desde cero.
Desde el comienzo del pleno, la tensión ha sido palpable. Las disputas sobre el procedimiento de votación de las enmiendas ya habían suscitado debate en los días previos. Mientras que la oposición abogaba por una votación conjunta, el PP insistía en hacerlo de forma separada, lo que llevó a la presidenta de la Cámara a dictar que cada enmienda debía votarse por separado, tras consultar a un letrado.
El PP de Vox incluso presentó un recurso contra esta decisión, al que se unieron el PRC y el PSOE, solicitando que el pleno no se llevara a cabo hasta que el recurso fuera resuelto. Durante la sesión, la portavoz de Vox, Leticia Díaz, expresó su descontento y abandonó el pleno momentáneamente, junto a sus compañeros de partido, como forma de protesta. Sin embargo, regresó para defender su enmienda y participó en la votación, lo que contribuyó a la aprobación de la enmienda del PSOE.
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