24h Cantabria.

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La planta de biogás de Hazas de Cesto recibe luz verde tras la publicación de su autorización ambiental integrada.

La planta de biogás de Hazas de Cesto recibe luz verde tras la publicación de su autorización ambiental integrada.

El Gobierno de Cantabria ha dado un paso significativo hacia la implementación de energías más sostenibles, al aprobar la Autorización Ambiental Integrada (AAI) para la nueva planta de biogás en Hazas de Cesto. La noticia fue anunciada recientemente por el consejero de Medio Ambiente, Roberto Media, y se ha publicado oficialmente en el Boletín Oficial de Cantabria.

El ambicioso proyecto, promovido por Verdalia Bio Hazas SL, ha visto aumentar su presupuesto a más de 25 millones de euros, más del doble de lo estimado al inicio. Este cambio en el coste se atribuye a las estrictas condiciones impuestas por el Gobierno, necesarias para asegurar que la instalación cumpla con los más altos estándares ambientales.

A pesar de la considerable oposición, con aproximadamente 1.600 alegaciones presentadas por ciudadanos preocupados, la mayoría de estas han sido desestimadas. Según Media, más del 90% de las alegaciones eran similares y solicitaban la cancelación del proyecto, aunque el consejero defendió que la decisión final se basa exclusivamente en criterios técnicos.

La AAI otorgada establece regulaciones específicas para el tratamiento de purines, con una capacidad proyectada de hasta 150.000 toneladas al año. Esta planta no solo se dedicará a transformar residuos en biometano y biofertilizantes orgánicos, sino que también incluirá un Plan de Vigilancia Ambiental y medidas compensatorias adicionales para mitigar cualquier impacto en el entorno.

El consejero ha enfatizado la importancia de cumplir estrictamente con las condiciones establecidas, subrayando que el incumplimiento resultaría en el cierre de la planta, al igual que se haría con cualquier otro establecimiento que opere sin autorización ambiental.

La instalación está concebida para ocupar dos parcelas: una de 407.545 metros cuadrados y otra de 76.338 metros cuadrados, enfocándose principalmente en la primera para su funcionamiento. La planta contará con características diseñadas para minimizar su huella ambiental, como instalaciones cerradas de una sola planta, dedicadas principalmente a la recolección de residuos ganaderos y otros co-sustratos agrícolas adecuados.

Entre los insumos que se utilizarán en el proceso de producción se encuentran purines, estiércol, hipoclorito sódico y otros aditivos para garantizar la eficacia del tratamiento. Además, el uso de recursos energéticos como electricidad, gas natural y gasóleo está cuidadosamente planeado, previniendo un impacto negativo en el entorno.

Este nuevo proyecto también implementará un sistema de gestión del agua que incluye la reutilización del agua y la recolección de aguas pluviales, con el objetivo de asegurar un uso responsable y sostenible de los recursos hídricos. La planta solo generará vertidos de aguas pluviales limpias, tratando previamente cualquier agua residual producto de las actividades realizadas.

Por otro lado, el consejero ha señalado que la anterior gestión del proyecto había dejado un legado complicado, ya que se encontró con una iniciativa que difícilmente podría llevarse a cabo. La transformación del proyecto, que trajo consigo un cambio de titularidad de la empresa, ha sido vista como una oportunidad para mejorar las prácticas en la gestión de residuos y la producción de energía limpia.

Con este desarrollo, el Gobierno de Cantabria busca no solo adaptar la infraestructura energética a estándares más sostenibles, sino también fomentar un modelo económico que priorice el cuidado ambiental y la innovación, resaltando que el objetivo final es una planta que funcione de manera segura sin afectar el entorno natural que la rodea.