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Padre acusado de abuso niega los hechos, mientras su hija expresa "sentimientos encontrados".

Padre acusado de abuso niega los hechos, mientras su hija expresa

**SANANDER, 10 de diciembre** - En un caso que ha conmocionado a la comunidad, un hombre ha sido llevado a juicio en la Audiencia Provincial de Cantabria, acusado de abusar sexualmente de su hija durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19. El acusado ha defendido su inocencia, alegando que no es el "monstruo" que su hija ha descrito, y ha insistido en que los hechos son completamente falsos.

La víctima, que en ese momento tenía 17 años, ha reafirmado su testimonio, revelando que a pesar de lo ocurrido, continuó viviendo con su padre debido a la falta de apoyo familiar y a la esperanza de que la situación no se repitiese. Explicó que sus sentimientos eran confusos; aunque experimentaba rabia y querría alejarse de él, también sentía nostalgia por el vínculo paterno.

Ambas declaraciones se han presentado ante el tribunal este miércoles, donde la Fiscalía solicita una pena de ocho años y medio de prisión para el acusado, mientras que la defensa aboga por la absolución. Los incidentes alegados se desarrollaron en su hogar en Torrelavega durante la primavera de 2020, y también involucran a un hermano menor que compartía la vivienda.

La denunciante ha detallado que en varias ocasiones su padre realizó tocamientos inapropiados y que en dos ocasiones la penetró después de quitarle el pijama bajo un ambiente de control y manipulación. Almércelos angustiosa, ha relatado que su padre le ofrecía alcohol con frecuencia, lo que llevó a la joven a refugiarse en el alcohol como forma de lidiar con el trauma.

El relato de los hechos llegó a su fin cuando la joven decidió contar con sinceridad lo que había experimentado a sus amigos y, en julio de 2020, decidió presentar la denuncia, aunque consideró la posibilidad de retirar la acusación en un momento posterior. En el tiempo que siguió a la denuncia, mantuvo contacto con su padre, algo que ahora parece inexplicable y que refleja, según ella, la complejidad de su relación.

Describiendo la dinámica familiar, la joven mencionó que su padre siempre había sido controlador y que existían tensiones en la casa. Sin embargo, el acusado ha minimizado tales conflictos, sugiriendo que sus dificultades eran comunes entre padres e hijos adolescentes. También ha reconocido que había considerado enviar a su hija a vivir con familiares en Colombia para "corregir" su comportamiento.

El acusado ha negado categóricamente los cargos, señalando que no se acostaban juntos ni brindaba alcohol a su hija, aunque otros miembros de la familia contradicen su testimonio. A pesar de las restricciones legales de contacto, ambos han mantenido una relación "normal", según el padre, quien insinúa que la joven fue la que se acercó a él después de los incidentes.

Un familiar cercano que convivió con ellos recientemente también ha declarado que la relación no parecía tensa y que ambos parecían llevar una vida cotidiana. Tras los incidentes denunciados, la víctima ha buscado apoyo psicológico debido a problemas de adaptación y ha mostrado signos de estrés postraumático, aunque los expertos han señalado irregularidades en su seguimiento terapéutico.

El fiscal ha solicitado no solo una condena de prisión, sino también medidas que incluyan libertad vigilada y una compensación económica por el sufrimiento causado a la joven. En su argumentación, se ha cuestionado la credibilidad del testimonio del padre, sugiriendo que no hay razones aparentes para que la joven mintiera. Por otro lado, la defensa ha argumentado que no hay pruebas sólidas en su contra y ha calificado el relato de la víctima como inconsistente y contradictorio, sugiriendo que la relación problemática entre padre e hija podría haber influenciado sus declaraciones.