Castro Urdiales, 19 de noviembre. El juicio por el caso de un hombre que perdió un ojo tras una agresión en septiembre de 2018 ha llegado a su fin en la Audiencia Provincial de Cantabria, con un enfrentamiento marcado entre las defensas de los cinco acusados y la Fiscalía, que considera que hubo una actuación conjunta y coordinada en el ataque.
Los abogados defensores han solicitado la absolución de sus representados, argumentando que "no hay evidencia suficiente" que demuestre su implicación en los hechos. Por su parte, la acusación ha mantenido que la víctima fue objeto de una "paliza grupal", señalando que varios testigos corroboraron que al menos seis personas participaron en la agresión.
Durante la jornada final, dos acusados tuvieron la oportunidad de defenderse, insistiendo en su inocencia y negando su presencia en la discoteca donde tuvo lugar el incidente. "Soy inocente", afirmó uno, resaltando que no estaba en el lugar de los hechos. Otro acusado se unió a esta reiteración de inocencia.
La Fiscalía, aunque reconoció que los testimonios presentan discrepancias, destacó la "gravedad" de los hechos y enfatizó que la víctima identificó con claridad a los acusados, señalando que todos, excepto uno, admitieron haber estado en el local esa noche. Argumentan que, a pesar de que no se ha podido establecer el momento exacto en que ocurrió la pérdida del ojo, todos deben ser considerados responsables de la agresión colectiva.
La acusación particular reforzó esta perspectiva, asegurando que los actos de agresión comenzaron dentro de la discoteca con un "botellazo" y continuaron de forma rápida y conjunta fuera del local. Creen que los distintos testimonios se complementan y no se contradicen, apuntando a un claro agravante de superioridad en el ataque.
En lo que respecta a las acusaciones de dilaciones indebidas planteadas por las defensas, la fiscalía argumentó que las prolongaciones en la instrucción fueron causadas por la dificultad para localizar a los acusados y no por deficiencias en el sistema judicial.
Las defensas, por otro lado, expresaron que, tras cuatro días de juicio, la incertidumbre sobre cómo se produjo la agresión persiste, lo que, según ellos, deja claro que no ha quedado demostrada la participación de sus clientes. Aseguran que la víctima ha cambiado su versión sobre los agresores y el número de ellos presente, sugiriendo posibles contradicciones en sus declaraciones.
Los abogados también apuntaron a la falta de rigor en la investigación, señalando que no se llevaron a cabo procedimientos adecuados, lo que ha llevado a acusaciones infundadas basadas en apariciones en fotografías o presencias en un lugar determinado. "No se puede responsabilizar a todos por igual", sostuvieron, insistiendo en la falta de pruebas concretas y en que la única herida verificada es la del ojo.
Los defensores concluyeron enfatizando la necesidad de justicia y un juicio justo, recordando que la existencia de lesiones adicionales, en caso de haber sido una agresión colectiva como se argumenta, debería haberse reflejado en los informes médicos. La sentencia en este caso queda ahora en manos del tribunal, que deberá analizar la evidencia y los argumentos planteados por ambas partes.
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