La región de Cantabria se encuentra bajo los efectos del intenso temporal generado por la borrasca 'Oriana', lo que ha ocasionado serias dificultades en la circulación vial. Actualmente, tres carreteras de la red autonómica están completamente inoperativas, mientras que en al menos diez tramos más se ha hecho obligatorio el uso de cadenas debido a la acumulación de nieve y hielo.
Las carreteras que permanecen cerradas son el puerto de montaña de Lunada (CA-643), específicamente entre los kilómetros 6 y 14.2; la CA-280, desde el kilómetro 10 hasta el 34, que abarca la ruta de Valle de Cabuérniga a Espinilla y Salcedillo; y la CA-700, a la altura del kilómetro 0.5 entre Riocorvo y el apeadero de Viérnoles, según los últimos informes del Gobierno regional a través de su plataforma dedicada a la información sobre carreteras.
En la red secundaria, existen diversas arterias que requieren cadenas, incluyendo los tramos de Vega de Pas al Puerto de las Estacas de Trueba (CA-631) entre los kilómetros 9 y 14.3, así como otros segmentos que abarcan desde San Pedro del Romeral a Matanela (CA-633) y Reionasa a Brañavieja (CA-183), por mencionar algunos. Esta situación complica aún más la movilidad, especialmente para aquellos que intentan cruzar por áreas menos transitadas.
La recomendación para los conductores es extrema precaución, especialmente en el tramo que va del kilómetro 0 al 10 de la CA-280, donde las condiciones son particularmente desafiantes. Además, es importante señalar que los accesos al mirador Fuente del Chivo (CA-916) y a Collado de Llesba (CA-893) siguen en estado de cierre, lo que limita las opciones de esparcimiento para los ciudadanos durante este periodo adverso.
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