SANTANDER, 21 de enero.
La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) ha anunciado una lamentable noticia: 'Centenario', un quebrantahuesos de la población de Picos de Europa, ha sido encontrado muerto debido a envenenamiento en un área entre los municipios cántabros de Peñarrubia y Cillorigo de Liébana.
El trágico hallazgo se produjo durante las labores rutinarias de monitoreo de aves marcadas por parte de los técnicos de la FCQ el pasado domingo 18 de enero. Al localizar el cadáver de 'Centenario', la fundación activó inmediatamente el protocolo ante una posible muerte por causas no naturales.
Las autoridades competentes fueron informadas, y el Gobierno de Cantabria envió funcionarios para levantar un acta sobre el descubrimiento y recoger muestras biológicas que posteriormente fueron enviadas al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Cantabria.
Los especialistas veterinarios llevaron a cabo una necropsia, confirmando que el quebrantahuesos había muerto como resultado de un envenenamiento.
Para obtener información más precisa sobre el incidente, las muestras biológicas han sido preparadas para su análisis en el Instituto de Recursos Cinegéticos (IREC), vinculado al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), donde se estudiarán para identificar la sustancia tóxica utilizada y dar inicio a una investigación detallada.
'Centenario', que había llegado de Aragón y fue liberado en 2017 en la vertiente asturiana del Parque Nacional de los Picos de Europa, jugaba un papel crucial en el programa de recuperación de la especie en esta región montañosa. Su localización anómala a través de un emisor satelital fue la señal que llevó a los técnicos de la FCQ a su búsqueda inmediata, que culminó en el triste hallazgo de su cuerpo.
Este ejemplar representaba la primera unidad reproductora de quebrantahuesos en Cantabria tras su extinción en la región hace cerca de 70 años. La FCQ ha enfatizado que su muerte en plena campaña de reproducción es un golpe devastador, disminuyendo considerablemente las oportunidades de éxito en la cría de la especie.
Clasificada como en peligro de extinción y reinscrita en el catálogo de especies amenazadas, la FCQ ha calificado el incidente como "un grave atentado ambiental". El Artículo 334 del Código Penal prevé penas de prisión de seis meses a dos años para este tipo de delitos, además de la posible inhabilitación para actividades relacionadas con la caza o el comercio de animales por periodos de entre dos y cuatro años.
Las sanciones administrativas por la muerte intencionada de un animal protegido también son severas, con multas que pueden variar entre 50,001 y 200,000 euros, alcanzando hasta 600,000 euros en circunstancias extremas.
En respuesta a este lamentable evento, se ha desarrollado un operativo extenso de batidas y rastreo en la zona donde ocurrió el envenenamiento. El objetivo es identificar cebos o restos tóxicos que puedan arrojar luz sobre este crimen y prevenir futuros incidentes de esta naturaleza.
El dispositivo ha contado con la participación de la Unidad Especializada en Detección Canina de Venenos, agentes de Medio Natural de la Consejería de Desarrollo Rural del Gobierno de Cantabria, guardas del Parque Nacional de los Picos de Europa, efectivos del SEPRONA de la Guardia Civil, y personal técnico de la FCQ.
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