Obras de la A-67 paradas desde julio: 13 km de autovía a medias y sin fecha
La obra del tercer carril de la A-67 lleva parada desde julio en 13 km de autovía. Qué implica para los conductores y los servicios de emergencia.
Las obras del tercer carril de la A-67 entre Santander y Polanco llevan semanas paradas, y nadie ha dado todavía una fecha para retomarlas. Si circulas a diario por esa autovía, lo estás notando en el día a día.
La empresa adjudicataria, la UTE San José-Aceinsa, retiró la maquinaria del tramo a finales de julio y pidió la suspensión temporal de los trabajos mientras se revisa el proyecto. El Ministerio de Transportes niega que la obra esté parada y asegura que negocia un modificado con la constructora. Mientras tanto, los trabajos están detenidos sobre el terreno.
La obra arrancó en abril de 2024 con un presupuesto de 172 millones de euros y el objetivo de añadir un tercer carril en 13 kilómetros de autovía. Ahora mismo hay estrechamientos sin resolver y un firme en mal estado en varios puntos.
Podemos Cantabria, a través de su candidato al Congreso Pablo Gómez, vincula esa situación con los accidentes que se repiten en esos tramos. Según el partido, la estrechez dificulta el paso de ambulancias y camiones de bomberos, algo que puede marcar la diferencia en una emergencia. Además, critica que el Gobierno central haya dejado parar una obra de esta magnitud sin calendario, y que el Ejecutivo regional tardara más de cinco semanas en pedir explicaciones.
Para quien va al trabajo, lleva a los niños al colegio o hace repartos por la zona, esto se traduce en más atascos, carriles estrechos y más tensión al volante. Y como la autovía es estatal, pero los servicios de emergencia dependen de la comunidad, nadie termina de asumir del todo la gestión de los problemas del día a día.
Podemos pide un calendario público y vinculante para reanudar las obras, reconsiderar si hace falta actuar en Bezana, donde ya hay tres carriles, reasfaltar y señalizar mejor los tramos afectados, y garantizar un protocolo para que las emergencias pasen en cualquier circunstancia. También reclama transparencia sobre el estado del contrato y los datos de accidentes desde que empezaron las obras.
Ahora la pelota está en el Ministerio y en la empresa. Lo sensato es que los afectados estén atentos a las respuestas oficiales, que exijan fechas concretas y que se publiquen los datos de siniestralidad para saber si la parada está costando vidas o solo tiempo.