¿Sabes que tu madre pudo sufrir violencia machista y no saberlo? Mira cómo cambiar esto
Una campaña en Santander busca hacer visible una realidad oculta: muchas madres y abuelas sufrieron violencia machista sin que lo supiéramos. Hasta el 29 de mayo, en el Espacio Magallanes, se exhiben testimonios y escenas que nos sacuden y nos invitan a reflexionar.
Lo que parecía pasado, en realidad dejó heridas invisibles que todavía afectan a muchas familias. La normalización de la violencia, durante décadas, hizo que muchas mujeres vivieran en silencio y miedo, sin que nadie lo reconociera ni ayudara. Ahora, esta campaña nos ayuda a entender que esa historia sigue presente en nuestro entorno.
¿Qué consecuencias tiene esto para ti y para todos? Reconocer que la violencia machista también fue algo que vivieron nuestras madres y abuelas nos obliga a cambiar. Nos invita a romper con el silencio y a no repetir el pasado. La normalización solo perpetúa el ciclo y nos impide avanzar hacia una sociedad más justa.
Para los ciudadanos, esto significa que debemos estar atentos y no minimizar ninguna señal de maltrato. Es una llamada a la empatía y a la acción concreta. La campaña quiere que cada uno vea en su familia y entorno que la violencia machista no es solo cosa del presente, sino que tiene raíces profundas en la historia.
¿Qué deberían hacer las víctimas o quienes sospechen? Buscar ayuda, no callar. La historia de muchas madres y abuelas nos advierte que la denuncia y el apoyo pueden salvar vidas. Es hora de que cada uno asuma su papel y contribuya a que estas historias de silencio no se repitan.