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Cantabria guarda ADN de hace 30.000 años: así cambia lo que sabemos de nuestros ancestros

El ADN de sedimentos de la cueva de El Mirón revela 22.000 años de continuidad genética en Cantabria. Descubre qué significa para tu tierra.

Redacción · 24h Cantabria 3 min de lectura

Los sedimentos de una cueva cántabra guardan ADN humano de hace 22.000 años. Sí, has leído bien: no hacen falta huesos para saber quién vivió aquí.

Un equipo internacional, con la Universidad de Cantabria dentro, ha publicado en la revista Science Advances nuevas pruebas sobre quiénes eran los grupos que habitaron la región franco-cantábrica entre hace unos 30.000 y 20.000 años. Las cuevas protagonistas son El Mirón, en Ramales de la Victoria, y Chufín, en Rionansa.

La clave está en que el equipo logró extraer material genético directamente de la tierra donde vivieron aquellas personas. En El Mirón, el análisis de unos 15.000 marcadores genéticos muestra una continuidad notable en la población de la zona durante miles de años. Además, en Chufín se recuperó un diente de una mujer que vivió hace unos 27.000 años, un dato que sirve de referencia para seguir la pista de esa herencia.

Pero el hallazgo que más sorprende es otro. Una mujer enterrada en la cueva de Isturitz, en el suroeste de Francia, tenía en su genoma rastros de grupos del centro y el este de Europa. Según los modelos, ese intercambio se produjo hace entre 32.500 y 31.500 años. Hasta ahora se pensaba que las poblaciones del oeste y del este del continente vivían bastante aisladas. Este resultado cuestiona esa idea.

¿Y esto qué significa para ti? Que el suelo que pisas en Cantabria ha sido hogar durante milenios de gente con una historia genética propia, y que esa herencia sigue siendo parte de lo que somos. Para quien vive en el valle de Ramales o en la Liébana, es una forma de entender que su tierra ha tenido una continuidad excepcional.

Eso sí, conviene no exagerar. Los investigadores reconocen que la conservación del material genético ha limitado la información que se ha podido recuperar, y que todavía quedan muchas preguntas abiertas sobre por qué aparece ese contacto con el este de Europa.

Lo que viene ahora es seguir excavando y analizando. Los yacimientos cántabros siguen en marcha gracias a la financiación del Gobierno de Cantabria, y el equipo quiere ampliar las muestras. Para la comunidad, la recomendación es sencilla: apoyar la conservación de estos espacios, visitarlos cuando estén abiertos y seguir de cerca las investigaciones, porque cada nuevo análisis puede cambiar la historia que creíamos conocer.

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