El paseo de El Sardinero, de Santander, podría ser Bien de Interés Local
Cultura inicia el expediente para proteger todo el frente marítimo de El Sardinero como Bien de Interés Local. Qué implica para vecinos y comercios.
El frente marítimo de El Sardinero, el paseo que media Santander entera, puede pasar a estar protegido como Bien de Interés Local. Así lo ha decidido la Consejería de Cultura de Cantabria, que ha publicado en el Boletín Oficial de Cantabria el inicio del expediente.
Hasta ahora, el Ayuntamiento solo pedía proteger las barandillas históricas de Piquío y de la Segunda Playa. Cultura considera que eso se queda corto. Para el Gobierno regional, lo que vale de verdad es el conjunto: playas, jardines, bancos, pérgolas, miradores y plazas que forman una sola imagen urbana.
¿Y qué significa esto en la práctica? Que cualquier obra o cambio de uso en la zona protegida no será cosa solo del Ayuntamiento. Hasta que se apruebe el planeamiento específico, cada actuación necesitará el visto bueno de Cultura. Y cuando el plan esté aprobado, el Ayuntamiento tendrá que avisar a la Consejería con diez días de antelación antes de dar la licencia definitiva.
Para el vecino de Santander, esto puede notarse en cosas muy cotidianas: si mañana quieren reformar un banco, cambiar una acera o instalar un quiosco en el paseo, habrá más pasos administrativos y más tiempo de espera. Para quien vive en la zona o tiene negocio allí, la protección puede dar tranquilidad frente a cambios bruscos, pero también supone más trámites y menos margen de maniobra.
Cabe preguntarse si el Ayuntamiento, que impulsó la protección de las barandillas, estaba de acuerdo con que el alcance se ampliara tanto. La resolución hace referencia al trabajo del arquitecto municipal Ramiro Saiz en el borde marítimo, lo que deja claro que la identidad de este paseo viene de decisiones urbanísticas concretas que ahora se quieren blindar.
Ahora el expediente seguirá su curso. Los vecinos, asociaciones y comerciantes de la zona pueden seguir de cerca la tramitación en el BOC y presentar alegaciones si lo consideran oportuno. Lo sensato es informarse bien, porque lo que se decida ahora marcará cómo se transforma el paseo durante años.