24h Cantabria.

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Los primeros pobladores de Cantabria

Introducción

Cantabria, situada en el norte de la península ibérica, es una región con una rica historia prehistórica. Sus primeros pobladores dejaron huellas que nos permiten adentrarnos en su pasado y conocer cómo era la vida en esta zona hace miles de años. En este artículo, exploraremos los orígenes de la población de Cantabria, desde los primeros vestigios arqueológicos hasta la llegada de las culturas más avanzadas.

Los primeros vestigios

Los primeros pobladores de Cantabria llegaron a la región durante el Paleolítico, hace más de 20.000 años. Los restos arqueológicos encontrados en cuevas como Altamira, El Castillo o Las Monedas, nos indican que estos primeros habitantes eran cazadores-recolectores que vivían en comunidades nómadas.

Las pinturas rupestres de Altamira, datadas en torno al 14.000 a.C., son un testimonio excepcional de la capacidad artística y espiritual de estos primeros pobladores. Los bisontes, caballos y ciervos representados en las paredes de la cueva nos hablan de la importancia de la caza en su modo de vida, así como de su conexión con la naturaleza.

La llegada de la agricultura

Con el paso del tiempo, la agricultura y la ganadería empezaron a desarrollarse en Cantabria. Los pobladores neolíticos introdujeron la práctica de cultivar la tierra y criar animales, lo que les permitió establecerse de forma más permanente en la región.

Los dólmenes y menhires que se encuentran repartidos por toda Cantabria son testimonio de esta nueva etapa en la que la población comenzó a asentarse en poblados y a practicar la agricultura y la ganadería de forma más intensiva.

La cultura castreña

La llegada de la Edad del Hierro marcó un nuevo avance en la evolución de la sociedad cantábrica. Los castros, poblados fortificados situados en lugares estratégicos, se convirtieron en el centro de la vida social y política de la región.

La cultura castreña, caracterizada por su organización social jerarquizada y su economía basada en la agricultura y la ganadería, perduró hasta la llegada de los romanos en el siglo I a.C. Los castros de Monte Bernorio, La Espina del Gallego o el Castro de Las Gaviotas son algunos de los ejemplos más destacados de este periodo.

La influencia romana

Con la conquista romana de la península ibérica, Cantabria pasó a formar parte del Imperio romano. La romanización de la región trajo consigo una serie de cambios en la forma de vida de sus habitantes, así como la introducción de nuevas costumbres y tecnologías.

Las ciudades de Portus Victoriae (Santander), Juliobriga (Retortillo) o Flaviobriga (Castro Urdiales) fueron testigos de la presencia romana en Cantabria, que dejó su huella en forma de calzadas, acueductos y villas de recreo.

La resistencia cántabra

La conquista romana no fue un proceso fácil en Cantabria, ya que la resistencia de los cántabros frente a las legiones romanas fue feroz. Las guerras cántabras, que tuvieron lugar entre los años 29 y 19 a.C., son un ejemplo de la tenacidad y valentía de este pueblo ante la ocupación extranjera.

La derrota final de los cántabros por parte de las fuerzas romanas supuso la incorporación de la región al Imperio, marcando el fin de la independencia de este pueblo y el inicio de una nueva etapa en su historia.

Conclusiones

Los primeros pobladores de Cantabria dejaron un legado cultural que perdura hasta nuestros días. Desde los cazadores del Paleolítico hasta los guerreros cántabros de la Edad del Hierro, la historia de Cantabria está llena de episodios fascinantes que nos hablan de la evolución de una sociedad a lo largo de milenios.

Explorar los vestigios arqueológicos y las pinturas rupestres de esta región nos permite adentrarnos en el pasado y descubrir cómo era la vida en este rincón del norte de la península ibérica hace miles de años. La influencia romana y la resistencia cántabra son solo algunos de los hitos más destacados de una historia rica y compleja que merece la pena conocer y preservar.