Los ganaderos cántabros llevan sus tractores a Madrid: combustible, PAC y lobo
Ganaderos cántabros llevan tractores a Madrid por el precio del gasóleo, la PAC y el lobo. Lo que significa para tu mesa y tu paisaje.
Los tractores y autobuses de ganaderos y agricultores cántabros ya están aparcados en la plaza de Colón de Madrid. El motivo: el precio del gasóleo se está disparando y los costes de producción suben día a día.
Así lo ha explicado Luis Pérez Portilla, secretario general de UGAM-COAG, la organización que agrupa a ganaderos y agricultores montañeses. Desde Madrid, en un audio enviado a los medios, ha pedido que se tomen medidas urgentes para el sector primario de la región.
Hay tres frentes principales. El primero es el combustible, que encarece cada viaje, cada labor en el campo y cada litro de la maquinaria. El segundo es la Política Agraria Común (PAC): el sector sigue sin saber con qué dinero contará en el futuro, pese a las reuniones en Europa sobre la nueva política. El tercero es el lobo, que ataca al ganado y, según denuncian, está acabando con la ganadería extensiva en Cantabria.
A esto se suma la burocracia, que el sector considera enorme y que pide liberalizar. Pérez Portilla también alerta de un problema que no se ve en los titulares: cada año hay menos ganaderos y agricultores, y nadie está dando una solución al relevo generacional.
Para el ciudadano de a pie, esto importa más de lo que parece. Lo que se produce en el campo cántabro acaba en la mesa de cualquier familia, y si el sector no es viable, los precios y la disponibilidad de alimentos locales se resienten. Además, la ganadería extensiva mantiene el paisaje de los prados y montes que muchos disfrutamos cada fin de semana.
Pérez Portilla insiste en que el campo no puede pagar siempre la factura de los tratados comerciales, la PAC y los precios. Su reclamación es sencilla: que dar de comer dé para vivir. Y vincula el asunto con la soberanía alimentaria nacional, que, según su argumento, está en juego.
Lo que pasará ahora dependerá de si las reivindicaciones llegan a los despachos de quienes deciden. Si no hay respuesta, el sector anuncia más movilizaciones. Los ciudadanos pueden seguir la evolución de la protesta, informarse sobre las ayudas disponibles y, si les preocupa, trasladar su apoyo a los productores locales comprando producto de proximidad.